lunes, 21 de junio de 2010

¡Sin sufrimiento no vale!

¿Te imaginas un triunfo de Chile sin sufrimiento? Déjame adivinar, tu respuesta debería ser no. La consigna “sufrir hasta el último minuto” es parte de nuestra tradición futolera y en este sentido parece estar escrita en los mismos genes del balón pie criollo, tal como quedó demostrado hoy frente a los suizos.

Llegamos todo el partido pero de todas las pelotas de gol metimos sólo una, cuando abrimos el marcador la pelota avanza en cámara lenta y después de coquetear con el travesaño ingresa tímidamente al arco y, como si fuera poco, después de todo lo que costó desarmar ese nudo ciego que tenían los helvéticos en defensa se produce la única llegada de peligro de ellos cuando el partido expiraba. Era algo que quizas inconcientemente esperábamos, faltaba la última gota de suspenso.

Chile ha logrado lo que muchos equipos en esta Copa del Mundo quisieran tener, haber asegurado seis puntos en los primeros dos partidos. A pesar de esto y sin apartarnos de la tradición todo podría irse a las pailas si no sumamos frente a la necesitada selección española, que en el papel es el rival más duro del grupo H, por lo cual seguiremos con la incertidumbre hasta la última fecha de la primera fase.

hoy en día podemos decir con convicción que la ilusión está intacta. Tenemos una selección que ha demostrado partido tras partido que no se contenta con empates y que, independientemente de la categoría del rival, siempre sale a buscar los 3 puntos. Por esto el viernes es probable que podamos clasificarnos primeros, aunque claro está, serán 90 minutos de sacrificio. Pero no importa, sin sufrimiento no vale. ¡Vamos Chile!

miércoles, 16 de junio de 2010

Sudáfrica: ¿Dónde quedó el rugido del hincha?


Recién comienza el Mundial de Sudáfrica y existe cierta unanimidad respecto de lo que se extraña. Aparte de ver un fútbol más intenso y decidido el gran ausente ha sido la expresión del hincha, ese clásico rugido que acompaña cada jugada. ¿El responsable? las vuvuzelas.

Las tradicionales trompetitas africanas se han transformado en el enemigo número 1 de la Copa del Mundo. Los 90 minutos de juego son acompañados por el molestoso estruendo que producen y no son pocos los que piden su prohibición para el resto de los partidos.

Pero a pesar de las quejas por ahora la opción de desarrollar un partido con ruido de ambiente normal parece nula, por lo menos así lo afirmó esta semana el comité organizador:"Nunca se pensó en prohibir las vuvuzelas y pedimos al mundo entero que respete nuestra cultura".

Está bien, todos respetamos la cultura, pero no nos olvidemos que lo principal aquí es el fútbol y que todo lo que interfiere para mal en el juego debería ser evitado. En este sentido hemos visto como los jugadores tienen dificultades para comunicarse entre ellos y para escuchar las órdenes del árbitro.

Pero no sólo se deteriora la estética del espectáculo, también la salud auditiva de los fanáticos y jugadores está en riesgo. Según la fundación Hear the World de Suiza los 144 decibeles que produce cada vuvuzela y que hoy adornan la máxima cita futbolística son perjudiciales para la integridad del órgano auditivo humano, pero hasta el momento a la FIFA no parece importarle.

Esperemos que pronto se tome una determinación al respecto, para que así el espectáculo retorne a la normalidad y nuevamente tengamos ese condimento inigualable que sólo nos puede brindar el jugador número 12: la expresión de la emoción.

martes, 1 de junio de 2010

Jabulani: ¿Una decepción?


Jabulani ha sido blanco de múltiples críticas por parte del mundo futbolístico. Se le acusa de ser un implemento que otorga poca precisión y que dificulta el trabajo de los porteros, se dice que es difícil de maniobrar y que, por momentos, pasa más rato fuera que dentro de la cancha.

Lo cierto es que a la FIFA parecía no escapársele detalles, pero han sido los propios protagonistas de esta fiesta quienes han difamado al balón tildándolo de “pelota de playa”, en el caso de Iker Casillas, o con epítetos más violentos, como ocurrió con Gianluigi Buffon, que sin tapujos calificó como “una vergüenza” a la última joya de Adidas.

A pesar de estas opiniones Jabulani también ha encontrado defensores, los cuales afirman que ocurrió una polémica similar para los mundiales de Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, pero que a final no se tradujo en un problema real para el desarrollo del fútbol.

Sin lugar a dudas, este es un balón diferente. Es algo que se puede constatar fácilmente en un partido entre amigos. Ahora bien, si el cambio es para mejor o para peor sólo en julio lo sabremos, mientras tanto sólo podemos especular y alimentar la discusión.

Esperemos que la creación de Adidas no ponga en aprietos a Blatter y compañía, ya que de ocurrir esto la historia y los futboleros los recordaremos por un error que ni Shakira ni la millonaria inversión en tecnología podrán borrar, haber desmejorado el principal resorte de la máquina, la pelota.

jueves, 27 de mayo de 2010

Descifrando el final de Lost

Millones de fanáticos pudimos ver el pasado domingo 23 de mayo el ansiado final de la serie norteamericana Lost. Con la ilusión de descifrar estos seis años de misterios relativos a la isla no es extraño que muchos hayamos quedado descolocados o porqué no decirlo, desilusionados con el desenlace que nos entregaron los guionistas.


La primera impresión del final nos dejó con confusión. La teoría de que estaban todos muertos en una especie de purgatorio había sido desechada en el transcurso de las primeras temporadas y todos esperábamos una explicación más lógica de lo ocurrido, una respuesta acorde a la magistral forma en que los guionistas nos presentaron los hechos desde un principio.


Pero la desilusión y la sensación de que el último capítulo había matado la magia de la serie se diluyen si analizamos el diálogo de Jack con su padre, sobre todo esa parte cuando le dice que << este lugar lo crearon todos ustedes juntos para poder reencontrars>>, en referencia a la vida paralela que vimos en la última temporada.


Es decir, todo lo que vimos al respecto, eso de que Jack tenía un hijo, el aterrizaje del vuelo 815 de Oceanic en Los Ángeles, la extraña aparición de Desmond en el avión o la faceta de chico bueno de Sawyer combatiendo el crimen era lo que se podría denominar como purgatorio, la antesala de cielo, el punto de encuentro tras morir.


Al contrario, todo lo que ocurrió en la isla fue real. Ellos se estrellaron en un lugar paranormal ubicado en algún punto del Pacífico y sobrevivieron, comenzando una nueva etapa, para la mayoría la más importante e intensa de sus vidas, en la cual llenaron vacíos y se liberaron, tal como lo afirmó Christian Shephard a su primogénito cuando le dice que << la parte más importante de tu vida fue la que pasaste con estas personas, es por eso que están todos aquí. Tú los necesitabas a todos y ellos te necesitaban, para recordar y para liberarse >>.


Por esto en la escena final tampoco están todos presentes, por ejemplo Richard Alpher, Miles y Lapidus, ellos no pasaron la etapa más intensa de sus vidas con Jack y compañía, por eso no se van con ellos al cielo.


Al contrario Jin, Sun, Kate y Sawyer, por ejemplo, fueron traídos a la isla por Jacob porque sus vidas no estaban bien, vivían perdidos, << A ninguno lo saque de una vida feliz y plena (Jacob)>>. Por lo tanto, la interacción con los demás les haría encontrar eso que tanto buscaban, un destino, el cual tenía como hilo conductor el trabajo que Jacob les había endosado.


Todo lo misterioso que ocurrió en la isla no fue explicado a ciencia cierta, y quizás éste es el error más grande de los productores de la serie, ya que lo que és la isla quedará al criterio de los fans, sólo se sabe que es un sitio mágico y de alta relevancia para la humanidad. Ni siquiera Jacob lo sabía, sólo tenían la convicción de que protegía algo importante, igual que Shephard y después Hurley. En este sentido, la mente del lostfanático debe completar la historia a su antojo y es entendible que en algunos pueda causar decepción.


En conclusión, se desprende que Jack efectivamente murió al lado de Vincent luego de salvar la isla y matar al humo negro, es decir, cumplió su destino. Hurley y Ben se quedaron protegiendo el lugar por un tiempo que no se especifica y los demás terminaron sus vidas, al parecer, en la ciudad, muriendo todos en fechas distintas reuniéndose en la vida paralela para partir al más allá, a la otra dimensión.